Debiera bastar con inventar tus ojos debiera
bastar con hacerlos vivir tus
ojos abiertos son como tu historia van
solo contando mil cosas de ti
Los
veo cual si viera la esfera de un brujo les
veo países y escenas de amor más
donde debieran quedar los jardines yacen
instrumentos de hacer la labor
Paula
pequeña hermanita, niña sin jardín por no
tener flores sembraste una en ti sembraste
una en ti
Paula,
yo pudiera darte un inmenso jardín si
pudiera darte todo mi país todo
mi país
Yo sé
de las cientos de suertes que corren las
flores silvestres, la flor sin jardín pero
también sé que sequías y piedras no
pueden con una razón de vivir
Paula
pequeña hermanita, niña sin jardín por no
tener flores sembraste una en ti sembraste
una en ti
Paula,
yo pudiera darte un inmenso jardín si
pudiera darte todo mi país todo
mi país
Ya no hay mas lluvia, ni tampoco fuego solo
hay cenizas, solo queda el silencio. Quiero
decir que solo fuiste un sueño y los
sueños, solo sueños son. Se quedan en eso. Y no
estás más, no vuelves más compañera
de la noche Y no
estás más, no vuelves más compañera
de la lluvia. Y no estás
más, no vuelves más compañera
de la noche Y no
estás más, no vuelves más compañera
de la lluvia. De
aquellos días, solo queda el recuerdo y tu
piel que quedó en mi, se fue con el viento Uno no
cree que alguien parta tan lejos en el
tiempo, tiempo que se fue con
tantos momentos Y no
estás más, no vuelves más compañera
de la noche Y no
estás más, no vuelves más compañera
de la lluvia Y no
estás más, no vuelves más compañera
de la noche Y no estás
más, no vuelves más
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos
blancos, te pareces al mundo
en tu actitud de entrega. Mi cuerpo de
labriego salvaje te socava y hace saltar el
hijo del fondo de la tierra.
Fui solo como un
túnel. De mí huían los pájaros y en mí la noche
entraba su invasión poderosa. Para sobrevivirme
te forjé como un arma, como una flecha en
mi arco, como una piedra en mi honda.
Pero cae la hora de
la venganza, y te amo. Cuerpo de piel, de
musgo, de leche ávida y firme. Ah los vasos del
pecho! Ah los ojos de ausencia! Ah las rosas del
pubis! Ah tu voz lenta y triste!
Cuerpo de mujer
mía, persistiré en tu gracia. Mi sed, mi ansia
sin límite, mi camino indeciso! Oscuros cauces
donde la sed eterna sigue, y la fatiga sigue,
y el dolor infinito.