jueves, diciembre 08, 2016
lunes, diciembre 05, 2016
no nos alcanzan las disculpas
ni las calles
ni los silencios son suficientes
ni los parques.
ni las calles
ni los silencios son suficientes
ni los parques.
no encontraremos lugar dónde,
ni momento cuándo,
si tenemos las manos llenas de porqués;
vacías,
como los ojos,
los columpios,
y la silla en mi mesa.
ni momento cuándo,
si tenemos las manos llenas de porqués;
vacías,
como los ojos,
los columpios,
y la silla en mi mesa.
no sabremos decir basta
después de quedarnos solos,
atentos a los pasos tras la puerta
con un eterno nudo en el teclado
y la pantalla en blanco,
medio muerta de asfixia y de asco.
después de quedarnos solos,
atentos a los pasos tras la puerta
con un eterno nudo en el teclado
y la pantalla en blanco,
medio muerta de asfixia y de asco.
no nos alcanzarán las noches,
no nos servirá el hartazgo,
estamos aprendiendo a vivir:
a sanarnos las fracturas,
a curarnos la locura,
a amigarnos con los gatos,
a reírnos de los astros,
a sorbernos trago a trago,
a decir NO -de momento-
a los besos sucedáneos,
a esquivar los argumentos,
a escalar los travesaños,
a no herirnos si los cuentos
llevan guiones ordinarios. @edeljuarez
no nos servirá el hartazgo,
estamos aprendiendo a vivir:
a sanarnos las fracturas,
a curarnos la locura,
a amigarnos con los gatos,
a reírnos de los astros,
a sorbernos trago a trago,
a decir NO -de momento-
a los besos sucedáneos,
a esquivar los argumentos,
a escalar los travesaños,
a no herirnos si los cuentos
llevan guiones ordinarios. @edeljuarez
lunes, noviembre 28, 2016
Curiosidad y tristeza
Alguna vez leí del maestro Sábato, una respuesta ante la pregunta
que le hacía un periodista acerca de la muerte, la cual generó en mí, sentimientos encontrados pero clarificadores.
Decía el maestro que, ante la muerte, el ser humano debe
sentir una gran curiosidad y una profunda tristeza.
Sentimiento de
curiosidad, porque por fin y de manera personal, se verá revelado el gran
misterio y sentimiento de tristeza no por Florencia, el Paternón o París, sino
por el calor en el colectivo de ñas doce, la estrechez de los zapatos, el
saludo mañanero del amigo.
Desde ese día vivo
con un gran curiosidad y una profunda tristeza.
Por eso, casi siempre que muere alguien, caigo en cuenta, que
tiene una ventaja sobre mí: al haber cruzado el umbral, sabe algo que yo no; y
si ese alguien fue de alguna manera cercano a mí, me inquieta lo profundo que
es el océano que nos separa, el cual, no podemos franquear para contarnos eso
que produce a mí, una gran curiosidad y
a él una profunda tristeza.
jueves, noviembre 24, 2016
M de reproche
Toda la puta vida cambiando de dirección
comenzó en la barriga de mi madre
y así fue como es que vine aquí a buscarte... desnudo.
Toda la santa tarde bebiendo sin compasión
ahora suena el blues que lleva a alguna parte
ahora es tarde para lamentar mi vocación
vergüenza de cantante.
Nunca tuve suficiente, nunca he sido un buen amante
pero tengo que salir de aquí... Recuerdos a tus padres
el veinte por ciento de tus besos se los quedó mi manager.
Y ahora mismo arde el tren que nos llevó de Monforte a Ribadeo...
despeinados.
Solo espero que me arda la voz y que nos pase algo
suficientemente grave para poder desnudarte en el lavabo
y no me llames guarro, que follar no es pecado, es diamante,
que esta letra me sale del bazo, que es el ciclo vital de mis noches
es limón con brugal desatado...
Mis palabras te duelen de tanto
que ahora escuchas a idiotas en radios para no recordar el verano
que pasamos gritando te amo...
A esta canción la llamaré reproche,
comenzo en un cordon umbilical y acabo bastante mal
con la M... de tu nombre
Otro poema de los dones- Jorge Luis Borges
Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas que forman este singular universo,
Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silesio,
Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego,
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba,
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines, o en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.
Por la razón, que no cesará de soñar con un plano del laberinto,
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros como los ve la divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Ángel Silesio,
Por Schopenhauer, que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego,
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa, que prodiga color y que no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron de una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg, que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbria,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas,
Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba,
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre, que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines, o en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte, esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.
miércoles, noviembre 23, 2016
martes, noviembre 01, 2016
lunes, octubre 31, 2016
miércoles, octubre 12, 2016
Victor Manuel soy un corazon tendido al sol
.
Aunque soy un pobre diablo
casi siempre digo la verdad
como fuego abrasador
siempre quise ser el que no soy
no transcurre el tiempo junto a ti
no existe el reloj
no tiene sentido entre tú y yo.
como fuego abrasador
siempre quise ser el que no soy
no transcurre el tiempo junto a ti
no existe el reloj
no tiene sentido entre tú y yo.
Aunque soy un pobre diablo
se despierta el día y echo a andar
invencible de moral
que difícil es buscar la paz
convivir venciendo a los demás
nuestra sociedad
es un buen proyecto para el mal.
se despierta el día y echo a andar
invencible de moral
que difícil es buscar la paz
convivir venciendo a los demás
nuestra sociedad
es un buen proyecto para el mal.
Dejo sangre en el papel
y todo lo que escribo al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en ti
a pesar de todo tú me haces vivir
me haces escribir dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un girón de piel
soy un corazón tendido al sol.
y todo lo que escribo al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en ti
a pesar de todo tú me haces vivir
me haces escribir dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un girón de piel
soy un corazón tendido al sol.
Aunque soy un pobre diablo
sé dos o tres cosas nada más
sé con quién no debo andar
también se guardar fidelidad
sé quién son amigos de verdad
sé bien donde están
nunca piden nada y siempre dan
sé dos o tres cosas nada más
sé con quién no debo andar
también se guardar fidelidad
sé quién son amigos de verdad
sé bien donde están
nunca piden nada y siempre dan
Dejo sangre en el papel
y todo lo que escribo al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en ti
a pesar de todo tú me haces vivir
me haces escribir dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un girón de piel
soy un corazón tendido al sol.
y todo lo que escribo al día siguiente rompería
si no fuera porque creo en ti
a pesar de todo tú me haces vivir
me haces escribir dejando el rastro de mi alma
y cada verso es un girón de piel
soy un corazón tendido al sol.
martes, octubre 04, 2016
lunes, octubre 03, 2016
y ahora me voy
Me voy.
Os dejo
mi silla
y me
voy.
No hay
bastantes zapatos para todos
y me
voy a los surcos.
Me
encontraréis mañana
en la
avena
y en la
rumia del buey
dando
vuelta a la ronda.
Seguidme
la pista, detectives,
seguidme
la pista como Hamlet al César.
Anotad:
El
poeta murió.
El
poeta fue enterrado,
el
poeta se transformó en estiércol,
el
estiércol abonó la avena,
la
avena se la comió el buey,
el buey
fue sacrificado, con su piel labraron el cuero,
del
cuero salieron los zapatos…
Y con
estos zapatos en que se ha convertido el poeta
¿hasta
cuándo -yo pregunto, detectives-
hasta
cuándo seguirá negociando
el
traficante de calzado?
¿Por
qué no hay ya zapatos para todos?
León Felipe
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