viernes, febrero 16, 2018

Mirándote

Así, mirándote a los ojos mientras hacemos el amor,
entro por ellos hasta el fondo de tu alma,
de tu sensualidad
de tu lujuria, 
de tu sexo.
Siento entonces, cada poro,
siento la piel,
tu piel;
en ese instante
se revela ante mi, 
tu más íntimo sentir,
en cada gesto
en cada sonido
en cada  cerrar y abrir de tus ojos,
que codifican la fundición de dos almas y dos cuerpos

Así mirándote,  mientras penetro tus ojos
y tú penetras mi alma, 
seguimos la cadencia de una danza que fluye,
rítmica, con acordes de suspiros y cálido aliento,
que me lleva a sentir  la fragancia de tu existencia,
Entonces, tomo conciencia en ese momento,
del milagro más hermoso: la juntura de dos cuerpos
y dos almas que se vuelven uno

Así mirándote al penetrarnos contemplo  tu existencia 
ese otro  que eres tú y que complementa, 
y que por un instante llena el vació de la soledad de estar vivo
y que hace valer la pena la existencia.

Y así mirándote,  llegar, llegar así a lo más sublime,  
a la eternidad que se plasma en el estallido de dos almas 
que se vuelven una por un instante,
envueltas en contracciones  espasmódicas,   
placer donado y recibido 
en ese instante que un pedazo de la vida del uno y del otro se mezclan,
y cierro los ojos por ti, 

Así te quiero,
así te deseo,
así recupero la fe y creo en la existencia de dios,
y te conviertes en lo más cercano al cielo, 
así mirándote a los ojos mientras hacemos el amor

domingo, febrero 11, 2018

Carta a Maclovia


“Muy querida Maclovia, estoy en la escuela para merecerte.
Cuando voy a pescar no hago más que acordarme de ti.
Teniéndote cerca no puedo verte.
El otro día, vi tu sombra. Pasó tan junto a mí que la sentí crecer y metérseme en el corazón.
Entonces supe por qué Dios le dio sombra a nuestros cuerpos.
Pa’ poder mirar la tuya cuando pasa, Maclovia.
Te veo siempre, siempre a toda hora y en todas partes; con los ojos de acá dentro.
Te veo y oigo en el canto de los pajaritos, en el viento cuando sopla en la Laguna, en el Sol, en las estrellas; en todo aquello en que nadie me puede impedir que te vea. Y te oiga.
Yo sé que tú estás muy alto, y que yo no te merezco.
Pero qué culpa tiene el pobre árbol reseco de enamorarse de la luna.
Verdad que duele mucho quererse tanto, Maclovia… Como si tanto amor no cupiera en uno. Por eso duele.
Estoy muy triste. Pienso en ti”.
Fuente: De la película Maclovia, (1948) 

Priemera Vez de Lluvia Púrpura

viernes, febrero 09, 2018

Marwan - La Historia de los Amores Imparables (Videopoema)




Porque hay personas que merecen nuestra herida
personas que mancharon todo de felicidad,
y contrataron la alegría
y la volcaron sobre ti
como quien te arroja un cubo de esperanza,
personas que empapaban tu vida con su risa
y ahora que no están no dejan cuerda de tender
donde seque esta tristeza.
Me dicen que es de tontos,
que lo deje,
porque huir del compromiso
es el deporte que practicas.
Y tal vez estén en lo cierto
pero no saben que tu boca
es el ticket de entrada al paraíso,
como una esperanza que se cuela dentro.
Y dueles. Claro que dueles.
Como un regalo que al abrirlo está vacío,
como el premio que te sacan de las manos.
Dueles.
Pero yo sé que solo hay miedo tras tu huida,
que me tiras las flores de los tiestos
por miedo a que no haya champán con que regarlas,
que tu huida es un descanso,
que el amor
se toma un tiempo sobre ti
para que los temores no caven más hondo en tus entrañas.
A veces no hay parejas que no se amen
sino temores que nos vencen.
Pero siempre vuelves,
siempre llegas de nuevo
para estampar en mi cuarto el paraíso,
para darle un nuevo orgasmo a mi memoria,
un motivo más para creer.
Y sé que no es fácil,
que me hago herida nuevamente
en cada travesía desde mi lengua hasta la nada,
pero me curas de nuevo en tu viaje de vuelta hacia nosotros,
me curas, muerdes mis heridas y las arrancas de golpe
y allí donde había piel rota y soledad
solo encuentro piel nueva, alma restaurada.
Por eso acepto todo lo que caiga sobre mí cuando te vayas.
Acepto que me elijas y me sueltes,
que la felicidad sea un disparo,
lo que dure este momento.
Acepto las tres llamadas pendientes que cuelgan de mi vida
con las que no sé qué hacer
para que no me revienten de pasado el paisaje.
Y también los domingos en que siento
que la vida está comunicando.
Lo acepto todo si eso abre la puerta
a que mis lunes sean tus lunes
y mi foto tu desvelo
y mis guerras un motivo
por el que hallar la paz contigo.
Me dicen que te olvide y tienen razón,
pero lo dicen porque no saben lo ligeros
que son dos amantes cuando es correspondido.
No entienden que te necesito.
Te necesito porque despedirse es una palabra demasiado grande
y no lo entienden.
Y porque me están subiendo los tres polvos de más que te debo,
como una droga que no consumes pero afecta
y no lo entienden.
Y vuelvo a ti porque no es posible ponerle vallas al amor
y cada uno elige el modo de volarse
y no lo entienden.
¿Dependencia? Por supuesto.
De la felicidad que traes,
de ser nosotros,
posiblemente.
Les digo eso.
Por eso vuelvo a ti,
a chocar de frente contra la felicidad,
a  caer de boca contra la felicidad,
a romper mis dientes contra la felicidad.
Me equivoque o no,
para mí eres eso,
la calle que conduce
a la felicidad.

jueves, febrero 01, 2018

lluvia - fragmento

Como hoy/que llueve mucho/
y me cuesta escribir la palabra amor/
porque el amor es una cosa y la palabra amor es otra cosa/
y sólo el alma sabe dónde las dos se encuentran...


                                                                      Juan Gelman

Jorge González - Una noche entera de amor

jueves, enero 18, 2018

Pablo Milanés: La Soledad

Pablo Milanés - Amor De Otoño



Cómo decirte lo que pienso,
cómo descubrir toda esa angustia
que entró en mi cuerpo cuando te vi.
Estremeciste los cimientos que forjé.

Todo transcurría en una vida apacible,
dejándome ir hacia el futuro cercano
del sueño eterno,
tú despertaste la ternura que había en mí.

En mi desvelo a media noche te tendré,
levitando a mi lado como un sueño,
a mis viejos amigos les diré
que no ha habido ni habrá amores eternos.

Y ahora qué hago con mi tristeza,
no quiero más dolor que el que sentí
cuando descubrí que esto no era vivir.

Cómo decirte lo que pienso,
cómo descubrir toda esa angustia
que entró en mi cuerpo cuando te vi.
Estremeciste los cimientos que forjé.

Todo transcurría en una vida apacible,
dejándome ir hacia el futuro cercano
del sueño eterno,
tú despertaste la ternura que había en mí.

En mi desvelo a media noche te tendré,
levitando a mi lado como un sueño,
a mis viejos amigos les diré
que no ha habido ni habrá amores eternos.

Y ahora qué hago…