jueves, abril 12, 2018
sábado, abril 07, 2018
ELEGÍA DEL RECUERDO IMPOSIBLE
Qué no daría yo por la memoria
de una calle de tierra con tapias bajas
y de un alto jinete llenando el alba
(largo y raído el poncho)
en uno de los días de la llanura,
en un día sin fecha.
Qué no daría yo por la memoria
de mi madre mirando la mañana
en la estancia de Santa Irene,
sin saber que su nombre iba a ser Borges.
Qué no daría yo por la memoria
de haber combatido en Cepeda
y de haber visto a Estanislao del Campo
saludando la primer bala
con la alegría del coraje.
Qué no daría yo por la memoria
de un portón de quinta secreta
que mi padre empujaba cada noche
antes de perderse en el sueño
y que empujó por última vez
el 14 de febrero del 38.
Qué no daría yo por la memoria
de las barcas de Hengist,
zarpando de la arena de Dinamarca
para debelar una isla
que aún no era Inglaterra.
Qué no daría yo por la memoria
(la tuve y la he perdido)
de una tela de oro de Turner,
vasta como la música.
Qué no daría yo por la memoria
de haber oído a Sócrates
que, en la tarde la cicuta,
examinó serenamente el problema
de la inmortalidad,
alternando los mitos y las razones
mientras la muerte azul iba subiendo
desde los pies ya fríos.
Qué no daría yo por la memoria
de que me hubieras dicho que me querías
y de no haber dormido hasta la aurora,
desgarrado y feliz.
Jorge Luis Borges
viernes, marzo 30, 2018
Góngora
Marte, la guerra. Febo, el sol. Neptuno,
el mar que ya no pueden ver mis ojos
porque lo borra el dios. Tales despojos
han desterrado a Dios, que es Tres y es Uno,
de mi despierto corazón. El hado
me impone esta curiosa idolatría.
Cercado estoy por la mitología.
Nada puedo. Virgilio me ha hechizado.
Virgilio y el latín. Hice que cada
estrofa fuera un arduo laberinto
de entretejidas voces, un recinto
vedado al vulgo, que es apenas nada.
Veo en el tiempo que huye una saeta
rígida y un cristal en la corriente
y perlas en la lágrima doliente.
Tal es mi extraño oficio de poeta.
¿Qué me importan las befas o el renombre?
Troqué en oro el cabello, que está vivo.
¿Quién me dirá si en el secreto archivo
de Dios están las letras de mi nombre?
el mar que ya no pueden ver mis ojos
porque lo borra el dios. Tales despojos
han desterrado a Dios, que es Tres y es Uno,
de mi despierto corazón. El hado
me impone esta curiosa idolatría.
Cercado estoy por la mitología.
Nada puedo. Virgilio me ha hechizado.
Virgilio y el latín. Hice que cada
estrofa fuera un arduo laberinto
de entretejidas voces, un recinto
vedado al vulgo, que es apenas nada.
Veo en el tiempo que huye una saeta
rígida y un cristal en la corriente
y perlas en la lágrima doliente.
Tal es mi extraño oficio de poeta.
¿Qué me importan las befas o el renombre?
Troqué en oro el cabello, que está vivo.
¿Quién me dirá si en el secreto archivo
de Dios están las letras de mi nombre?
Quiero volver a las comunes cosas:
el agua, el pan, un cántaro, unas rosas...
el agua, el pan, un cántaro, unas rosas...
Jorge Luis Borges
viernes, marzo 23, 2018
Parágrafo de M.H.
Con la muerte en la boca
se escriben los poemas de música más pura.
A muerte, a tierra saben los poemas mayores,
porque de tierra y muerte viven las palabras,
y la muerte es el tema, el pulso, el metro
y el continuum, la melodía perpetua
de todo lo que canta y lo que vive.
se escriben los poemas de música más pura.
A muerte, a tierra saben los poemas mayores,
porque de tierra y muerte viven las palabras,
y la muerte es el tema, el pulso, el metro
y el continuum, la melodía perpetua
de todo lo que canta y lo que vive.
Eduardo Lizalde
jueves, marzo 01, 2018
Mar abierto - Edel Juárez
Tu cuerpo es
mar abierto,
paraíso
fascinante
para el bañista
ocasional que te contempla,
para el que
teme entrar en tus aguas
profundas y
templadas,
por el
creciente miedo
al placer de
perderse en ellas,
de tomar
como única salida tus pechos
redondos y
salados,
y aferrarse
a ellos como tablas salvavidas.
Tu cuerpo es
mar abierto,
y yo la
playa que bordeas,
no has hecho
más que marcarme
delimitar mi
espacio,
y llevarte a
trozos mi cuerpo, mi paciencia,
con el
pretexto de tener un muelle lejos
no quieres
jugar con mis arenas
no dejas que
a tu espuma
la absorban
mis entrañas
ni que sea
yo quien detenga
por momentos
tu marcha.
Si en cada
extremo eres distinta
porque
insistes en no quedarte,
a los
muelles el amor
llega como
los barcos,
a las playas
la pasión
como marea...
Edel Juárez
martes, febrero 27, 2018
Como Hacerte Saber De Mario Benedetti
¿Como hacerte saber, que siempre hay tiempo?
Que uno solo tiene que buscarlo y dárselo
Que nadie establece normas salvo la vida
Que la vida sin ciertas normas pierde forma
Que la forma no se pierde con abrirnos
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente
Que no está prohibido amar
Que también se puede odiar
Que el odio y el amor son afectos
Que la agresión porque si, hiere mucho
Que las heridas se cierran
Que las puertas no deben cerrarse
Que la mayor puerta es el afecto
Que los afectos nos definen
Que definirse no es remar contra la corriente
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio
Que negar palabras implica abrir distancias
Que encontrarse es muy hermoso
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida
Que la vida parte del sexo
Que el porqué de los niños tiene un por qué
Que querer saber de alguien no solo es curiosidad
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana
Que nunca esta de más agradecer
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo
Que nadie quiere estar solo
Que para no estar solo hay que dar
Que para dar debimos recibir antes
Que para que nos den también hay que saber como pedir
Que saber pedir no es regalarse
Que regalarse es en definitiva no quererse
Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos
Que para que alguien sea hay que ayudarlo
Que ayudar es poder alentar y apoyar
Que adular no es ayudar
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara
Que las cosas cara a cara son honestas
Que nadie es honesto porque no roba
Que el que roba no es ladrón por placer
Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte
Que se puede estar muerto en vida
Que se siente con el cuerpo y la mente
Que con los oídos se escucha
Que cuesta ser sensible y no herirse
Que herirse no es desangrarse
Que para no ser heridos levantamos muros
Que quien siembra muros no recoge nada
Que casi todos somos albañiles de muros
Que sería mucho mejor construir puentes
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve
Que volver no implica retroceder
Que retroceder puede ser también avanzar
Que no por mucho avanzar se amanece mas cerca del sol
Como hacerte saber, que nadie establece normas, salvo la vida…
miércoles, febrero 21, 2018
como tú
Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Roque Dalton
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Roque Dalton
viernes, febrero 16, 2018
Mirándote
Así,
mirándote a los ojos mientras hacemos el amor,
entro por ellos hasta el fondo de tu alma,
de
tu sensualidad
de
tu lujuria,
de tu sexo.
Siento entonces, cada poro,
siento la
piel,
tu
piel;
en ese instante
se revela ante mi,
se revela ante mi,
tu más íntimo sentir,
en cada gesto
en cada sonido
en cada cerrar y abrir de tus ojos,
que
codifican la fundición de dos almas y dos cuerpos
Así
mirándote, mientras penetro tus ojos
y
tú penetras mi alma,
seguimos la cadencia de una danza que fluye,
rítmica,
con acordes de suspiros y cálido aliento,
que me lleva a sentir la fragancia de tu existencia,
Entonces, tomo conciencia en ese momento,
del
milagro más hermoso: la juntura de dos cuerpos
y
dos almas que se vuelven uno
Así
mirándote al penetrarnos contemplo tu existencia
ese otro que eres tú y que complementa,
y que por un instante llena el vació de la soledad de estar vivo
y que hace valer la pena la existencia.
Y así mirándote, llegar, llegar así a lo más sublime,
a la
eternidad que se plasma en el estallido de dos almas
que se vuelven una por un
instante,
envueltas en contracciones espasmódicas,
placer donado y recibido
en ese instante que un pedazo de la vida del uno y del otro se mezclan,
en ese instante que un pedazo de la vida del uno y del otro se mezclan,
y cierro los ojos por ti,
Así te quiero,
así
te deseo,
así
recupero la fe y creo en la existencia de dios,
y te conviertes en lo
más cercano al cielo,
así
mirándote a los ojos mientras hacemos el amor
martes, febrero 13, 2018
domingo, febrero 11, 2018
Carta a Maclovia
“Muy querida Maclovia, estoy en la escuela para merecerte.
Cuando voy a pescar no hago más que acordarme de ti.
Teniéndote cerca no puedo verte.
El otro día, vi tu sombra. Pasó tan junto a mí que la sentí crecer y metérseme en el corazón.
Entonces supe por qué Dios le dio sombra a nuestros cuerpos.
Pa’ poder mirar la tuya cuando pasa, Maclovia.
Te veo siempre, siempre a toda hora y en todas partes; con los ojos de acá dentro.
Te veo y oigo en el canto de los pajaritos, en el viento cuando sopla en la Laguna, en el Sol, en las estrellas; en todo aquello en que nadie me puede impedir que te vea. Y te oiga.
Yo sé que tú estás muy alto, y que yo no te merezco.
Pero qué culpa tiene el pobre árbol reseco de enamorarse de la luna.
Verdad que duele mucho quererse tanto, Maclovia… Como si tanto amor no cupiera en uno. Por eso duele.
Estoy muy triste. Pienso en ti”.
Fuente: De la película Maclovia, (1948)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)