jueves, enero 10, 2019

Poema XVII _fragmento


Pensando, enredando sombras en la profunda soledad.
Tú también estás lejos, ah más lejos que nadie.
Pensando, soltando pájaros, desvaneciendo imágenes,
enterrando lámparas.
Campanario de brumas, qué lejos, allá arriba!
Ahogando lamentos, moliendo esperanzas sombrías

Pablo Neruda

YA TE ESTOY IMAGINANDO

No te conozco.
No sé de ti más que lo que intuyo,
que te llamas isla o esperanza,
que me entiendes aunque no me hayas tocado,
que el futuro está temblando en nuestros labios.
No sé de ti más que lo que intuyo,
un destino imaginario,
esa película dibujada entre nosotros
por esta cabeza febril
que siempre se adelanta a los eventos.
No estás aquí, no vives cerca,
ni siquiera sé si querrás poner un puente hacia mi boca
o si el café te gustará solo o conmigo.
Pero te miro y veo todo:
mi vida proyectada en unos cines,
tu mano en mi cuello cuando escribo,
tu lengua provocando un paisaje.
Y te imagino.
Te imagino sacándome, por fin, del laberinto,
secándome la angustia de otros cuerpos,
quitándome la voz al desnudarte.
Te imagino viviendo en mí,
dejándome escribir una canción bajo tu falda,
cogiendo una taza con mi mano,
llevando la manzana hasta mis dientes.
En mi cabeza ya vas haciéndome el amor en la cocina,
estás duchándote conmigo,
vistiendo de domingo a mis recuerdos.
Te imagino.
Buena y luminosa,
como esas personas donde siempre sale el sol,
aunque llueva en sus arterias,
curándole la herida a este planeta,
llorando por los niños que sufrieron,
lanzándole canciones a mis manos.
Te imagino enfadada:
cuando falte a mi palabra,
cuando no tenga respeto,
cuando hable mi egoísmo.
Y harás bien, me harás bien.
Te imagino acodada en una mesa
mientras me cuentas
qué es lo que nos pasó el verano que viene,
dónde vas a besarme el invierno pasado.
Te imagino tumbada, abierta como un mapa,
dejando que atraviese la frontera del pudor hacia tu carne,
clavándome con fuerza de caricia,
pidiendo siempre un bis, pidiendo todo.
Porque todo es lo mínimo a entregar
cuando dos pieles se encuentran destapadas.
Me imagino a mis manos
inventándose otro idioma al borde de tu sexo,
tu boca bajando a por agua a los bordes del mío,
tu risa y la mía quitándose la ropa por el aire.
Mis demonios dormirán cuando te toque,
tus fantasmas huirán a mi llamada,
volcará la pena en su carruaje.
Te imagino en ropa interior,
rozando mi lengua, activando la locura,
te imagino.
Me imagino diciéndotelo todo:
que te miro y me nace un libro nuevo,
que he dejado de llamarme desencanto,
que en el lugar en donde empiezan tus caricias
termina mi pasado.
Marwan

Ajedrez

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.
Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.
Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.
Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
Encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

Rosario Castellanos

viernes, enero 04, 2019

La culpa es de uno

Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor

con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí no más lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha

creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo

hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno

ahora estoy solo
francamente
solo

siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno

con los ojos bien secos
por si acaso

miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.


Mario Benedetti

martes, diciembre 18, 2018

LA NOCHE ERA UN ANIMAL



La noche era un animal fuera de una jaula, 
podía destrozarnos en cualquier momento 
con una avalancha de nostalgia,
podía clavarnos sus dientes
sobre la frágil pared del corazón,
tal y como suele suceder de madrugada, 
cuando el dolor tira los dados.

Pero no fue así. La noche se abrió paso entre nosotros como una tregua 
cuando sonriendo desde el otro lado de la barra,
a mi enésimo guiño de la noche,
me dejaste esa nota escrita,
ese billete de ida al paraíso:
"No puedo hablar ahora. 
El jefe nos vigila.
Salgo a las 6, si me esperas
y me invitas a desayunar,
te invito yo a lo que surja". Y surgió todo
y conocí la dirección desde donde manda postales la felicidad, 
que está en una buhardilla de Malasaña
donde un ángel, tú, te quitaste el plumaje
para devolverme la felicidad
que en otra piel había entregado
y jamás me había sido devuelta.

Y para mi asombro no me diste una mañana,
sino el futuro entero, bien envuelto para regalo,
para usarlo el resto de los días de mi vida.

Ahí entre las mantas me lo explicaste:
"Dos cuerpos y ganas de comprenderse. 
No hace falta más, solo eso.
El resto, tonterías.
Esa es la receta de la felicidad". Y yo no sé si es del todo cierto o no,
porque nunca antes la había sentido de tal manera,
pero me temo que todo lo que surgió a partir de ahí
o es la felicidad o se le parece demasiado.


                                                                                               Marwan 

martes, diciembre 11, 2018

En el camino

"En mi locura, estuve enamorado de ella todas las horas que duró aquello; tuve los inconfundibles síntomas: la angustia, los suspiros, el dolor, y por encima de todo la resistencia a acercarme a ella".
Jack Kerouac

sábado, diciembre 08, 2018

Téboles

Cada vez que me despierto
mi boca vuelve a tu nombre
como el marino a su puerto.

Este volver a empezar
cada jornada sin ti,
esta sensación de mar
que navego y ya perdí…

Como si mi voz te alcanzase,
murmura: Amour adoré,
¿No puedes oírme? No sé.

Vivos estamos en la frase.
¡Qué lejos ayer de hoy!
Hondo ayer: dos fuimos uno.
Hoy no estás y yo no soy.

Gentes que me son extrañas:
esas que me creen solo
sin ver que tú me acompañas.

Así voy sin ti: perdido
por entre gentes que anulan
nuestro amor bajo su olvido.

La Patria, lejos, en el lodo.
Soledades alrededor.
Navidad a pesar de todo:
hijos, su recuerdo, mi amor.

La memoria, malla a malla,
me cubre armando su mundo.
Interior, mi noche calla.
En tu recuerdo me hundo.

Ya te lo decía yo.
Era imposible el olvido.
Fuimos verdad. Y quedó.

Sobre esta misma almohada
me acompañó su cabeza.
Sé ya ahora cómo empieza
la blancura de la nada.

Despierto y como no estás,
no me suena el mundo a mundo:
nunca a solas hay compás.

¡Estaba yo tan contento
de ser yo, yo para ti!
¡Qué alegría ser así
dos historias en un cuento!

Lo que un día me dijiste
de nuevo suena en mi oído.
La soledad no es tan triste.
Ser es también no haber sido

Jorge Guillén

jueves, diciembre 06, 2018

Oda a la inmortalidad

Aunque el resplandor que
en otro tiempo fue tan brillante
hoy esté por siempre oculto a mis miradas.
Aunque mis ojos ya no
puedan ver ese puro destello
Que en mi juventud me deslumbraba
Aunque nada pueda hacer
volver la hora del esplendor en la yerba,
de la gloria en las flores,
no debemos afligirnos
porqué la belleza subsiste siempre en el recuerdo…
En aquella primera
simpatía que habiendo
sido una vez,
habrá de ser por siempre
en los consoladores pensamientos
que brotaron del humano sufrimiento,
y en la fe que mira a través de la
muerte.
Gracias al corazón humano,
por el cual vivimos,
gracias a sus ternuras, a sus
alegrías y a sus temores, la flor más humilde al florecer,
puede inspirarme ideas que, a menudo
se muestran demasiado profundas
para las lágrimas.
William Wordsworth

viernes, noviembre 23, 2018

LA DE UN QUIZAS (J. Saraco/Fernando Basanta Finn)Ando buscando una estrofa

Ando buscando una estrofa
Pero esta se mofa, se rie de mi  
Vivo en un frenesí 
Entre los crueles papeles 
La perdí 

Temblando entre las bordonas 

Parece que asomas, pero me engañas 
Te volvés para atrás 
De arrepentida, o de tímida 
Nomás 

Quisiera tenerte cerca 

Mirá que sos terca, estrella fugaz 
Caprichosa de más, ¿por qué te escondes? 
Responde 

¿Dónde estás? Siempre más allá 

Mi fruto y simiente 
Que si no te encuentro urgente 
Serás por siempre 
Solo un ¨quizás¨ 

Destino de andar vagando 

Como adivinando tu constelación 
Aquí en mi corazón 
Sigo tu huella de estrella 
Mi canción 

Vos sos mi canción perdida 

Como una guardia para anochecer 
No me explico por qué 
Tanto desprecio, tan recio 
Y constante 

Te voy a sacar entera 

De tu madriguera 
Aunque no quieras 
Por delante o detrás 
Con la voz ronca de bronca 

¿Me escuchás? Por ser un ¨tal vez¨ 

Ya ves, que no tengo paz 
Me aleja de ti un hechizo 
Yo te bautizo: 
¨La de un quizás¨

martes, noviembre 13, 2018

Despedida de un paisaje


No le reprocho a la primavera
que llegue de nuevo.
No me quejo de que cumpla
como todos los años
con sus obligaciones.
Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.
No me causa dolor
que los sotos de alisos
recuperen su murmullo.
Me doy por enterada
de que, como si vivieras,
la orilla de cierto lago
es tan bella como era.
No le guardo rencor
a la vista por la vista
de una bahía deslumbrante.
Puedo incluso imaginarme
que otros, no nosotros,
estén sentados ahora mismo
sobre el abedul derribado.
Respeto su derecho
a reír, a susurrar
y a quedarse felices en silencio.
Supongo incluso
que los une el amor
y que él la abraza a ella
con brazos llenos de vida.
Algo nuevo, como un trino,
comienza a gorgotear entre los juncos.
Sinceramente les deseo
que lo escuchen.
No exijo ningún cambio
de las olas a la orilla,
ligeras o perezosas,
pero nunca obedientes.
Nada le pido
a las aguas junto al bosque,
a veces esmeralda,
a veces zafiro,
a veces negras.
Una cosa no acepto.
Volver a ese lugar.
Renuncio al privilegio
de la presencia.
Te he sobrevivido suficiente
como para recordar desde lejos.

                         Wislawa Szymborska

domingo, noviembre 11, 2018

El puñal

Dios Tiempo, tú que lo has creado todo
las causas y las consecuencias,
los grandes poetas, los embriones
de poetas
y los poetas fallidos.
Tú que has creado el insomnio
y los opiáceos y que
creaste el vino, el aguardiente
y el corazón humano.
Concédeme este último deseo:
Llévate el dolor y el tormento
pero no me quites el recuerdo
de su cara, de su aliento,
de su ingenio.
De su bondad.
Cauterízame la herida pero
déjame el puñal,
Permíteme olvidarla
sin olvidar.
Qué audacia la de escribir
una poesía
¿Acaso la soledad
se ensaña conmigo más que
con el preso, el huérfano
o el suicida?
Este no es un poema
Es una súplica al único
Dios que existe
Dios Tiempo te pido lo imposible
puesto que logras siempre
lo improbable. 
Sé sin ser
Pasa sin turbar
Cauterízame la herida pero
déjame el puñal,
Permíteme olvidarla
sin olvidar.
Lo he intentado todo
el alcohol, la peregrinación
y el llanto.
El hambre es un escozor
que se instala en la tripa
a la derecha de donde se apuntala
mi dolor de amor.
Dios Supremo
No me despojes de las alegrías
y los días
que junto a ella pasé.
Mátame sin morir
Cambia sin mutar
Cauterízame la herida pero
déjame el puñal,
Permíteme olvidarla
sin olvidar.
                               
                                      Gustavo Carvajal