martes, diciembre 12, 2017

Poema 20

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.”
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el ultimo dolor que ella me causa,
y estos sean los últimos versos que yo le escribo.
                                                                                               Pablo Neruda

miércoles, diciembre 06, 2017

Adioses

Hay muchas formas de despedirse,
dando la mano,
dando la espalda,
nombrando fechas,
con voz de olvido,
pensando en nunca,
moviendo un ramo ya deshojado.

Por suerte a veces queda un abrazo,
dos utopías,
medio consuelo,
una confianza que sobrevive y entonces triste,
el adiós dice que ojalá vuelvas...

Este adiós que te guardo
está madurando con los días
Exprimo nuestra vivencia
y no la dejo quedarse
en el pasado

No puedo avanzar contigo
porque te deseo a cada instante
y desear lo que no se puede tener
es como escribir
sin que nadie te lea

Eso seguro que lo entiendes
Te quiero pero no deseo luchar
contra el destino
Disfrutaré de vez en cuando
de tu recuerdo
que seguirá alterándome...


                                      Mario Benedetti

martes, diciembre 05, 2017

Rayuela capitulo 93 (fragmento)

Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado...
                                                                       Julio Cortázar

Corazón coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

                                     Mario Benedetti

lunes, diciembre 04, 2017

*Julio Cortázar / "Salvo el crepúsculo"

Toda la vida es un ayer
y todo encuentro es una pérdida.
¡Oh irrestañable primavera,
promesa de lo que ya fue!
Quizá por eso arde la rosa,
guardiana de su fuego frío.
i Qué mar de pétalos marchitos
la mece en su perfecto ahora!
y si los labios son ya ausencia
en el momento de besarlos,
su fiebre viene de otros labios:
Helena y Diótima te besan.
*Julio Cortázar / "Salvo el crepúsculo"

viernes, diciembre 01, 2017

Andrés Suárez "Te di vida y media"




Quería decirte antes de marchar 
que no eres la mujer que yo esperaba. 
Ahora me sangra la voz, pero mañana será 
otra mujer, no tú, otra mujer, no más. 

Te he tenido en mi pecho y sé 
como lates sé, de tu miedo sé 
que te han de cuidar, nunca como yo 
que verás París, que te harán llorar 
y ahí entenderás 
lo que lloro hoy, aunque te de igual. 
No volverás a verme, pero me vas a oír 
este tiempo es para ti. 

Deja de mirarte tanto, que la luna brilla 
que no hay más mentira que la de tus labios 
que la vida corra, que cuando sea blanco 
tu cabello, sientas paz adentro. 

Deja de joder un rato, escúchame chiquilla 
que te estoy hablando 
que nunca he sido un santo 
pero te di una vida y tú ni me has mirado. 

No volveré a tocarte, no te hablo de la piel 
ahora se va el cantante a que le canten a él. 

Quería decirte antes de marchar 
que mi amor vale más 
que me largo de aquí 
te veré cuando acabe el jardín. 

Adiós. 

Y le dices al siguiente 
que te diga en tu barriga de su suerte 
que te quieres tanto a veces 
que no sabes de la ley de tu siguiente.

jueves, noviembre 30, 2017

MIENTRAS DORMÍAS

Mientras dormías
yo te leí poemas, tantos poemas…
Y lloré mientras te leía
por tenerte a mi lado
y no lejos como en los versos.
Mientras dormías olí tu cuello
amé cada milímetro de tu piel
y te abracé por el pecho
sin dejar de leerte poemas,
poemas mojados por ti.
Y al despertar solo dijiste 
que no recordabas nada,
que no me oíste porque dormías.
Pero yo espero, espero 
guardando el olor de tu pelo,
guardando tu desnudez
en las yemas de mis dedos,
espero un día cualquiera
en que despierten todos aquellos versos
que te dejé dormidos dentro
y entonces entiendas que la poesía
que se te perdió en la vida,
amor, siempre fui yo
 Irela Perea

miércoles, noviembre 29, 2017

Soledades

Ellos tienen razón
esa felicidad
al menos con mayúscula
no existe
ah pero si existiera con minúscula
seria semejante a nuestra breve
presoledad
después de la alegría viene la soledad
después de la plenitud viene la soledad
después del amor viene la soledad
ya se que es una pobre deformación
pero lo cierto es que en ese durable minuto
uno se siente
solo en el mundo
sin asideros
sin pretextos
sin abrazos
sin rencores
sin las cosas que unen o separan
y en es sola manera de estar solo
ni siquiera uno se apiada de uno mismo
los datos objetivos son como sigue
hay diez centímetros de silencio
entre tus manos y mis manos
una frontera de palabras no dichas
entre tus labios y mis labios
y algo que brilla así de triste
entre tus ojos y mis ojos
claro que la soledad no viene sola
si se mira por sobre el hombro mustio
de nuestras soledades
se vera un largo y compacto imposible
un sencillo respeto por terceros o cuartos
ese percance de ser buenagente
después de la alegría
después de la plenitud
después del amor
viene la soledad
conforme
pero
que vendrá después
de la soledad
a veces no me siento
tan solo
si imagino
mejor dicho si se
que mas allá de mi soledad
y de la tuya
otra vez estas vos
aunque sea preguntándote a solas
que vendrá después
de la soledad.
Mario Benedetti

martes, noviembre 28, 2017

fragmento poema de amor de Íbico

En primavera los membrillos,
regados por las aguas de los ríos,
en el jardín inmaculado de las Vírgenes,
y las flores crecientes bajo la sombra de los pámpanos
se llenan de vigor. Pero el amor a mí
en ninguna estación me da reposo.
Como el tracio Bóreas,
inflamado por el rayo,
enviado de Afrodita,
entre delirios abrasadores,
oscuro e impasible, por la fuerza,
arranca de raíz mi corazón.



Este poema fue compuesto por Íbico —nacido en Regio, al sur de Italia— en el siglo VI a. C.  Si los antiguos poetas griegos prestaron especial atención al amor como fuerza destructiva —enfermedad, guerra, fuego—, Íbico lo hizo en forma destacada.
El texto comienza con una alusión a la primavera, tiempo propicio al amor en todas las tradiciones líricas antiguas, desde China hasta Egipto. Se mencionan elementos típicamente vinculados a ella: flores, frutos, ríos, un jardín. Agua y universo vegetal, conectados con el amor a través de la idea de fertilidad: la primavera trae la vida, hace que fructifique la tierra; el amor trae la vida, hace que fructifique la mujer. Las Vírgenes del tercer verso parecen ser las Hespérides, ninfas encargadas de custodiar el jardín donde crecían las manzanas de oro. Todo es vida exuberante en las cinco primeras líneas del poema.

Pero la atmósfera paradisíaca se rompe pronto: el amor no da reposo a Íbico en ninguna estación del año; ni siquiera en invierno, cuando sopla el Bóreas, viento del Norte. Lo envía Afrodita, la diosa del amor; abrasa, enloquece, arranca las entrañas del poeta. Aquí veo una cierta ruptura con la tradición, que me parece la clave del texto. El tema del amor en primavera es, como hemos dicho, tópico. Pues bien, Íbico da un giro y asocia el amor al invierno; se aparta de las flores y los ríos y la atmósfera idílica y nos habla de un poder oscuro y destructor. La ruptura es doble: nos está diciendo que el amor no solo le somete, como a todo el mundo, en primavera, sino siempre, y que no se trata de un sentimiento plácido y vivificante, sino destructivo. Lo desvincula de la fertilidad y lo asocia a la devastación.

                                                                     Eduardo Gris

jueves, noviembre 16, 2017

fuiste magia

"Fuiste magia. La felicidad me bailaba entre los dedos solo con tocar tu piel. Si me abrazabas, me recorría un océano que bajaba, y que subía, hasta mi corazón rompeolas. Cada beso tuyo llegó para habitar mi memoria y echar a los malos recuerdos. Tu peso exacto sobre mí me curaba el vacío de cien vidas. Sabías los secretos de las palabras, cuáles habían nacido para ser música o poesía. Y cuando tú sonreías (qué no daría por volver a mirar tu sonrisa), se deshacían las tormentas, cambiaban de dirección las bandadas de pájaros y reverdecían pasiones marchitas. Eras magia. 
Sin trucos; o tal vez fuera cosa del amor, que gusta de volar sobre toda ley razonable, gravedad o distancias, y prefiere jugar a los pequeños milagros contra la normalidad de los días. Y todo aquello era magia.

Y quise escribirlo para que algún día lo supieras; que de verdad te amé, y que en cada segundo que pasamos juntos, yo podía notar que estabas, que estás, hecho de pura magia".

                                                                                                                                   Irela Perea
* Incluido en el libro "El amor y las leyes de Newton",

a mí

Los más oscuros estremecimientos a mí
entre las extremidades de la noche
los abandonos que crepitan
cuanto vino a mí acompañado
por los espejismos del deseo
lo enteramente terso en la penumbra
las crecidas menores ya con luna
aunque el ensueño ulule entre mandíbulas transitorias
las teclas que nos tocan hasta el hueso del grito
los caminos perdidos que se encuentran
bajo el follaje del llanto de la tierra
la esperanza que espera los trámites del trance
por mucho que se apoye en las coyunturas de lo fortuito
a mí a mí la plena íntegra bella a mí hórrida vida 

                                                                                Oliverio Girondo

Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas...


Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.

Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez entre mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a tus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.
Pero ya no habrá tiempo de llorar.
ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón: 


Hace frío sin ti,
pero se vive. 

                                                Roque Dalton